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Umbría de La Almenara: Atlántico mediterráneo

In Montaña, Naturaleza, Senderismo, Slow travel, Turismo rural on 14 noviembre, 2017 at 11:23

Noche cerrada y clara, de esas que siguen a atardeceres añiles con estrellas y algunas nubes como piedras pulidas, dalinianas. Esos atardeceres puros del frío. Es el siglo XIII, estamos en la Sierra de Alcaraz, cuya ciudad nada tiene que temer porque tiene buenas murallas, pero unos pocos bandoleros granadinos vienen saqueando las aldeas desprotegidas del interior de los valles, prendiendo fuego a los campos y llevándose el ganado de los repobladores venidos de las tierras del norte. Una hoguera se enciende sobre el pico de una montaña para dar la voz de alarma.

Umbría de La Almenara

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No hace falta más. En seguida se sabe en Alcaraz, en cinco minutos en el Castillo de Calatrava La Nueva y en el de Uclés, las sedes de las dos órdenes religiosas y militares más poderosas de la conquista cristiana, en Chinchilla de Montearagón, en Toledo. En un radio de 200 kilómetros, del Este al Noreste, se sabe inmediatamente que hay peligro.

Almenara significa “lugar donde hay luz” en árabe, y almenaras eran las hogueras que se encendían en lugares elevados para avisar de peligros inminentes en los tiempos de nuestro western patrio entre musulmanes y cristianos. En la Península hay varias montañas con ese nombre, pero La Almenara de Vianos y Bogarra, en la Sierra de Albacete es, posiblemente, la de mas amplios horizontes con este propósito comunicativo. Desde su cima, a casi 1.800 metros de altura, sin mayor esfuerzo y a simple vista, se divisan perfectamente los Montes de Toledo, la sierras de Cazorla, las de Alicante y Murcia y toda La Mancha, que ya es bastante.

Las Almenaras, si uno se sitúa sobre su cresta y mira a uno y otro lado, son como una gigantesca ola de roca a punto de romper. De hecho, es una ola de roca que comenzó a llegar hace 50 millones de años a las costas de lo que entonces eran las tierra ibéricas, tierras con un duro corazón de cuarcita, y sigue rompiendo, expresando esa lenta violencia.

Escucha sobre La Almenara en ‘Paisajes contados’, mi sección en Onda Cero Albacete

Otras olas, las del aire, también rompen aquí desde el valle del Guadalquivir. Cuando las borrascas del Este suben, tras sobrevolar cientos de kilómetros de suaves campiñas, se encuentran con una muralla de piedra caliza de más de 100 kilómetros, de cuya punta norte es guardiana indiscutible La Almenara. Aquí se rompen y dejan lluvia y nieve, y continúan renqueantes hasta la salida de la sierra, donde se sacuden las últimas gotas de camino a Murcia. El agua que cae del lado derecho de la cresta se va al Mediterráneo y al Segura, por el río Mundo y sus afluentes, y la que cae a la izquierda emprende camino hacia el lejano Atlántico. Por eso, las largas vertientes de la montaña que miran hacia el Noreste se sueñan atlánticas, pese a estar en la Iberia seca.

El roble es el alma del bosque y aquí, a falta de robles más septentrionales, el ocre de las hojas secas de los robles quejigos se alía con el amarillo de las de los arces (aceres, acirones), el puntilleo vibrante de los guillomos y el rojo encendido de las cornicabras y de alguna parra asilvestrada de antiguos huertos. El tosco vino y orujo de parrizón ha sido siempre el precario medio de evasión de los pastores de estas montañas duras, atravesadas por el Cordel de La Almenara. Este antiguo camino trashumante aprovechaba los pastos de estas alturas, entre el Levante a la Alta Andalucía, con parada para dejar en Alcaraz la lana para sus famosas alfombras. De allí, a los palacios de media Europa.

En esta época, los espinos albares se desvisten de hoja y se visten a la vez de coloradas majoletas, deliciosas aunque exiguas. Se envuelven de musgos y líquenes brujos, y uno recuerda que los bosques de meigas no solo son patrimonio de tierras celtas. También Vianos tiene fama de pueblo de brujas, y estas umbrías son el decorado perfecto en otoño. Dicen que las brujas sobrevolaban el pueblo, hace mucho tiempo, gritando: ¡Si supieras la gracia que tiene la ruda!. Y resulta que una de las gracias de la planta de la ruda es la de provocar el aborto, propiedad sin duda diabólica.

Y el árbol mágico por excelencia, el tejo, símbolo de la vida perpetua por su milenaria longevidad y, al tiempo, de la muerte fulminante que puede causar su toxicidad extrema, de la que solo se salvan sus pequeños frutos (arilos). Sus propiedades, sin embargo, se emplean en la lucha contra el cáncer. ¿No parece cosa de magia?. En las umbrías de La Almenara podemos encontrar el impresionante Tejo Viejo de Paterna del Madera. Ycerecillos de Santa Lucía, y acebos o endrinos que ofrecen ahora su fruto a las aves migratorias. Y, ante todo, un excepcional paseo otoñal que tiene sus puntos de partida más accesibles a través de la carretera del Puerto del Barrancazo, entre Alcaraz, Paterna del Madera y Bogarra.

etapa_siete_topografico

Desde el Cortijo de Tortas, la subida está perfectamente señalizada gracias a  la Red de Senderos Verdenace. Desde el km 16 de la misma carretera, la CM 3216 desde Alcaraz, solo hay que seguir las indicaciones de pintura blanca y roja de los senderos de Gran Recorrido, aunque en este caso el rastro se pierde en algunos puntos, y por tanto, mejor contar con un dispositivo GPS para el senderismo o un guía de la zona. Senda Digital organiza rutas interpretativas de senderismo y paisajísticas en todoterreno por la zona.

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